Barrios de Celaya

La muy noble y leal ciudad de Celaya por sus características muy particulares ha sido a través de la historia protagonista de diversos acontecimientos que han dado un estilo especial al modo de vida de sus habitantes y que han sido tema para la tradición oral los cronistas e historiadores tal es el caso de Don Luis Velasco y Mendoza quién es su historia de Celaya señala que durante los primeros años posteriores a su fundación en las fiestas corrían toros, se arrojaban mutuamente las alcancías y hacían sus representaciones de comedias en algún lugar arreglado siendo los actores algunos jóvenes de las principales familias de la villa, había juegos de azar, peleas de gallos, bailes públicos, maromas, danzas y mitotes de los indígenas.

Las fiestas religiosas en las que se distinguían las procesiones tenían parte muy principal en las costumbres de la villa sobre todo la del Corpus y la del viernes santo que se organizaban en honor de La Purísima Concepción llegaron con los años a asumir proporciones grandiosas por el Fausto y la religiosidad que se desplegaba en ellas.

El antecedente histórico sin duda nos brinda la oportunidad de buscar imágenes que recreadas por nuestra imaginación nos transportan el lugar y el momento en que trata dedicarnos el historiador, pero la fuente actual más importante de la que se puede beber el probó líquido de la esencia de dichos acontecimientos es sin lugar a dudas el maravilloso baúl de los recuerdos, atesorados en la memoria de las personas que han vivido durante toda su existencia la excepción a la experiencia de formar parte de las actividades culturales de carácter popular que caracterizan a cada uno de los rincones de nuestra Celaya. 

Como cada uno de los personajes que siendo actores en la representación cotidiana de la forma de vida del pueblo hicieron posible reunir la historia contemporánea aquí recopilada y que  nos permitieron a través de la tradición oral entrar en la experiencia que les ha dejado el cúmulo de sus sueños de edad y la frescura de su memoria compartiendo con nosotros sus maravillosos recuerdos.

La intención del presente trabajo es dar la posibilidad de tener una idea lo más clara posible de cómo fue la forma de vida de quienes vivieron muy de cerca las expresiones de la cultura urbana en las fiestas patronales y el quehacer diario de su barrio del que algunos se sienten parte vital o qué existen los casos en los cuales prevalece más el recuerdo de lo que fuera y no de lo que es y podría ser el barrio en su sentido estricto como núcleo social de características comunes.

Desde luego que no todo está dicho en la penumbra del otoño en la vida de muchas personas que habitan los barrios de la ciudad existe aún una luz de recuerdos vivos en espera de recibir la oportunidad de ser escuchados y poder así ser parte esencial del conocimiento por cuenta de las generaciones jóvenes lo que fue y sustenta la vida permanencia y vigencia de la cultura popular urbana que ha dado tantas generaciones por siglos un sentido de pertenencia e identidad con su entorno.

Para la gente de edad el concepto del barrio como un núcleo habitacional compartido está muy lejos de su percepción para ellos el barrio es el templo y la dinámica de su vida está un centrado en el motivo de ser el propio barrio las cuestiones políticas o de otra índole no tienen sentido el centro de su vida y sus acciones es el santo patrono la fiesta, la comunión ideológica con sus contemporáneos y la transmisión de los conocimientos los deberes y cuánto en este ámbito tenga que ver sustentados en la fe y la devoción como parte de una herencia no solicitada en y deseada que les fue otorgada por misioneros de Dios en nombre de un gobierno que en la gran mayoría de los casos ni siquiera conocieron.

Es la razón por la que sus charlas se enfocan en torno al templo como el barrio y a la fiesta que permite la convivencia y la identidad entre los vecinos la figura del mayordomo y la comunidad que se guía por la palabra de Dios dictada por el sacerdote como alimento espiritual para la continuidad de su obra sin tiempo y sin espacio.

Cabe hacer mención que en este aparecen los templos de la cruz, la compañía y el pueblito mismos que para algunos celayenses de edad son recuerdos mientras que para la gran mayoría solamente son parte de las historias recibidas por tradición oral que relata la suerte de estos edificios que de acuerdo a la memoria de los viejos inició como lo dice el relato sobre el templo de la cruz que inicia recordando año de 1900, 934 han perseguido los templos en el estado de Guanajuato.