Cajeta de Celaya

La cajeta es por excelencia el digno representante de la gastronomía Celayense. Hoy en día que muchas variaciones y modernizaciones pero con el sabor tradicional de casa.

Si visitas Celaya, te recomiendo visitas las fábricas que tenemos en nuestra ciudad, nuestros amigos te invitarán a que conozcas el proceso para que finalmente te lleves un pedacito de Celaya a tu casa.

Variedades y sabores de cajeta

  • Cajeta envinada.
  • Cajeta de frutos rojos.
  • Cajeta de tequila.
  • Cajeta quemada.
  • Cajeta de vanilla.
  • Cajeta natural.

¿Dónde comprar cajeta de Celaya? – Fábricas y tiendas

Las fábricas de Celaya siguen haciendo la cajeta de manera artesanal y tradicional, en casos de cobre con palas de madera con leche fresca recién ordeñada.

La Delicia Artesanal

Con dos sucursales, una ubicada en la calle Manuel Doblado esquina con Benito Juárez y otra en la calle Benito Juárez muy cerca del Bulevar Adolfó López Mateos. En ambas tiendas encontrarás exquisitos dulces y sabores tradicionales así como nuevas variaciones de la cajeta en diferentes presentaciones para niños, jóvenes y adultos.

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La Tradicional de Salgado

Ubicada en la calle Benito Juárez, justo antes de llegar al Bulevar ALM en el sentido de los autos. Podrás encontrar deliciosos dulces tradicionales de nuestra ciudad así como nuestro tradicional dulce de leche en diferentes presentación. Su personal estará esperándote para atenderte.

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La Vencedora

Con una historia de las primeras fábricas de Cajeta en Celaya, Cajetas La Vencedora estará lista para abrir sus puertas, conozcas su fábrica y te atiendan con el sabor de hogar que los celayenses sabemos. Prueba uno de los deliciosos sabores y llévate unas glorias o mejor unas obleas.

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La Reyna

Cajetas La Reyna se encuentra en la calle Francisco I. Madero, también en el centro, justo a un costado del templo del Carmen. Te están esperando con deliciosos dulces. Desde cajeta en diferentes presentaciones como glorias, mazapanes, obleas, entre muchas delicias más. Con su fábrica ubicada en la calle Benito Juárez, también en el centro, te esperan con sus puertas abiertas.

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Historia de la Cajeta y sus orígenes

El dulce de lecha o también conocido originalmente en Celaya, la cajeta. Un dulce consumido desde la Colonia, sobre todo desde la experiencia gastronómica de las monjas de distintas órdenes, este maravilloso dulce se servía al medio día o por la noche.

En aquel entonces ya había algunos dulces tradicionales como son los gusanitos de leche quemada y los jamoncillos, así como voladores acremados de leche. Pero tanto en la antigua Valladolid como en la villa de Zalaya se dice que este dulce ya se producía.

Aunque el oficio de los postres pertenecía más al dominio femenino en los conventos, existen teorías de historiadores que dicen que la cajeta nació de la industria de algún fraile agustino:

Su sabrosa dulzura tiene todo el prestigio de un postre como el espeso chocolate que la abadesa de los tiempos cuando cocinaba para el señor obispo y que Moctezuma bebía en su taza de oro.

Los historiadores hablan de una cajeta de Michoacan y esto cobra sentido si consideramos que durante largo tiempo, sobre todo durante la Colonia, eclesiásticamente Celaya dependió del obispado de Michoacán, y por lo mismo conllevó su influencia en diferentes sentidos. Cabe mencionar que en libros como el de Enrique Soto González “Riendo riendo… Y Pátzcuaro comiendo” hace mención sobre los deliciosos antojitos que preparaban las mujeres, entre ellos el Atole de Cajeta y la Cajeta de requesón.

El caso original donde se fabricaba la cajeta era de láminas de cobre, hecho a mano, unido con remaches de cobre a golpe de herrero, a veces parchado con cobre y remaches.

El origen del nombre no es el que te han contado

A los celayenses se nos ha contado que el nombre de cajeta viene por “el cajete”, el recipiente de madera redondo donde se suele encontrar todavía el dulce de leche.

Sin embargo, debo decirte que el nombre cajeta ya se le había dado en algún otro lado y probablemente fuera de México.

Existen fuentes de información sudamericanas donde se menciona a un Convento de Jesus María, con este nombre seguramente existieron muchos en todo Latinoamérica. Hay un texto que dice:

“Cuatro imágenes de pecho de vidrieras, cuatro rosarios de sobre toca, 19 libras de chocolate, cuatro onzas de canela, dos mazos de vainilla, una arroba y media de azúcar, cuatro docenas de cajeta, un armario con redomas, una caja de jarros…”

Castillo Yturbide, Tersa, “Sabiduría angelical”, en Castillo Yturbide, Teresa y Martínez del Río Redo, María Josefa, Delicias de antaño. Historia y recetas de los conventos mexicanos, Grupo Financiero Bancomer / Landuci Editores, 2000, p. 44.

Aunque, no se específica en estos textos el animal del que procedía la leche, aquí pudiera encontrarse la gran diferencia con el resto de las fórmulas que hasta ahora parece que es exclusiva de Celaya: La leche de cabra, pero no de cualquier cabra, sino de la que consume yerba sazonada por la tierra de la Puerta de Oro del Bajío y que por sus particularidades químicas, la convierten en un producto único en su género.

Una anécdota de doña Dionisia:
Sucede que la leche de cabra (indispensable para hacer buena cajeta) se producía en grandes cantidades en Celaya, debido a que sus tierras salitrosas, productoras de buenos pastos, eran muy ricas en grasas naturales y al ver el dulce ya que había terminado de hacer, se notaban gruesas capas de grasa (nata), en ese momento doña Dionisa calentó al rojo vivo las planchas de fierro que antes se usaban para planchar la ropa y de esta forma darle a esa nata un aspecto quemado y cambió el sabor.

Otro elemento que parece exlusivo de la cajeta celayense es la oblea que lleva a modo de cubierta del dulce, pero a ciencia cierta no se conoce al autor de este sabroso complemento, tal vez con el objeto de que no se derramara del envase donde se vertía.

Otra de las historia sobre el origen de la cajeta dice así:

La esposa de un regidor que recibía diariamente “el líquido perlático de la consorte del toro”, teniendo que salir de improviso de su casa, al momento que le hacían el entrego de leche, encargó a sus hijos que la pusieras a hervir. Usábase para ello, el anafre de carbón y casos de cobre. Los niños llevaron a cabo su labor pero entretenidos por el juego, se descuidaron y la leche se quemó.

Al regresar su madre y darse cuenta del estropicio que habían causado sus descuidados vástagos, en castigo les impuso comerse la quemadura de la leche, pero, cuál no sería su sorpresa… A los niños les encanto, se la comían felices.

En aquél momento de acuerdo a esta historia, el dulce aún no tenía nombre. Se relata que ese mismo día por parte de uno de los niños salió de entre sus hermanos y gritó: “¡Mira, mamá, qué jeta tiene mi hermano!”, puesto que en la jerga común de aquella época, jeta significaba boca. De quejeta a cajeta, hubo la misma distancia que llamarle Celaya a la antigua Zalaya, como inicialmente se llamó está población del Bajío.

¿Cómo se hace la cajeta? – Receta

La receta de la cajeta se ha mantenido a través de los años, sin embargo, cada fabricante actualmente pone su toque.

Ingredientes:

  • 1 litro de leche.
  • 1 1/2 tazas de azúcar.
  • Canela.
  • 2 pizcas de bicarbonato.

Manera de hacerla:

Se pone a hervir la leche en un cazo con la canela, cuando suelta el hervor se le pone una pizca de bicarbonato y el azúcar. Se deja hervir hasta que tenga la consistencia deseada. La clave está en moverla y no parar, pero la persistencia del movimiento es clave para que el dulce se produzca con la consistencia ys sabor com sólo en Celaya lo saben hacer.